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Challah

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Los Reyes Amazon, además de este libro, me trajeron también El libro de la cocina judía, de Claudia Roden. Hacía tiempo que había leído sobre él y que quería comprarlo y encontré el momento (excusa…) perfecto para hacerlo cuando me topé con una receta de challah en otro libro de pan. Además de la receta, había algunas anotaciones sobre la simbología de este pan y me pareció tan interesante que me acabé comprando el libro de Roden para completar la información. Descubrir una cultura, religión, etc., a través de su gastronomía me parece una pasada.

Dice Roden que este pan es, junto con el bagel, uno de los panes más tradicionales del mundo asquenazí. El hallah o challah trenzado es el pan del Sabat, el pan de las celebraciones judías, muy simbólico y rodeado de folklore. Se pronuncia “jalá” y recibió este nombre en la Edad Media, en el sur de Alemania.

Algunas aclaraciones antes de seguir: éste es mi primer challah y, de hecho, también mi primer pan trenzado. Esto quiere decir que, como casi todo todavía en este blog, son mis primeras versiones y seguro que tienen fallitos y cosas por mejorar. Todo lo que sé hasta el momento de este pan lo he leído, básicamente, en estos libros de pan y en algunos blogs (entre ellos, este post de Bea está muy bien). Toda la información que sigue está entrecomillada y en cursiva porque pertenece a las páginas 534-538 de El libro de la cocina judía.

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Los panes se ponen sobra la mesa y se cubren con una servilleta blanca, que representa el rocío que se posaba sobre el maná por las mañanas. Las semillas de sésamo y de amapola espolvoreadas sobre el pan también simbolizan el maná que caía del cielo. El hallah se hace de varias medidas y formas, y todas tienen un significado. El trenzado, de tres, cuatro o seis cabos, es el más común; como parecen brazos entrelazados, simboliza el amor. El de tres cabos (como el de este post) simboliza la verdad, la paz y la justicia. (…)

La palabra hallah deriva de la palabra hebrea que significa “porción” en el mandamiento bíblico que dice: “De la primera masa debes dar una porción a Dios como ofrenda, y hacerlo a través de todas tus generaciones”. Los judíos seguían el mandato bíblico de separar una veinticuatrena parte de la masa y darla a los kohanin (sacerdotes) cada Sabat. En los tiempos posteriores al Templo, los rabinos ordenaron que un hallah (porción), como mínimo del tamaño de una aceituna, se separara de la masa y se quemara. los panaderos judíos y las amas de casa que siguen la tradición, todavía separan un pellizco de masa fermentada de cualquier tipo de pan y lo “queman” (generalmente envuelto en papel de aluminio) en el horno o en el hogar mientras dicen una bendición”.

RECETA DE CHALLAH

He reducido las cantidades de la receta original al 50% y me han salido dos panes trenzados.

Ingredientes

250 ml de agua templada

50 g de azúcar

2 huevos batidos + 1 huevo para pintar

1/2 cucharada de sal

650 g de harina

62 ml de aceite vegetal

1 cucharada de levadura seca

Semillas de amapola (o sésamo) para decorar

Elaboración

Yo lo amasé con la Kitchen Aid pero igualmente se puede hacer a mano.

Se baten ligeramente los huevos. Se añade la sal, el azúcar y el aceite y se bate de nuevo. Se añade el agua a la mezcla líquida.

Se mezcla la levadura con la harina y se incorpora a la mezcla anterior. Se amasa hasta que queda una masa fina y elástica. (Yo terminé el amasado en la encimera, a mano, y tuve que incorporar un pelín de harina para que no quedara pegajosa).

Se pone un poco de aceite en un recipiente y se deja reposar la masa (tapada con un trapo o film) hasta que doble su volumen.

Pasadas dos o tres horas, se desgasa la masa y se divide en dos partes. Para hacer un hallah trenzado con tres cabos como éste, se divide cada uno de los trozos de masa en tres partes. Se estira la masa y se forman tiras delgadas de 46 cm de largo y 3 cm de ancho (para mí esto fue lo más complicado…).

Se aplastan los extremos de cada tira para unirlos y se trenzan. Los extremos se unen y se ponen de modo que queden debajo de la hogaza.

Se colocan las dos hogazas en una bandeja para horno (yo lo trencé directamente sobre el papel de horno, no sobre la encimera, para evitar problemillas a la hora de pasar los panes a la bandeja). Se tapan y se dejan fermentar durante una hora o hasta que vuelvan a doblar su volumen. Como han de aumentar de volumen, es mejor no apretar las trenzas, dejarles espacio para que crezcan.

Se pintan las hogazas con huevo y se decoran con semillas de amapola o de sésamo. Si no se van a decorar con semillas se pueden pintar sólo con la yema del huevo. Se meten en el horno previamente precalentado a 180º durante 30-40 minutos.

Para hacer hallahs dulces, se añaden 125 ml de miel a los huevos batidos y 100 g de pasas a la masa en el momento de desgasarla.

 

4 comentarios on Challah

  1. Ana
    30 enero, 2013 a las 6:42 pm (2 años ago)

    Buf, qué pinta! A mí sí que me gustaría tener maña para cocinar así! Algún día me pondré en serio… :) Besos!

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    • IFeelCook
      30 enero, 2013 a las 6:58 pm (2 años ago)

      Todo es ponerse :) Un beso!

      Responder
  2. Haniela
    16 septiembre, 2013 a las 12:54 pm (12 meses ago)

    Challah is one of my favorite things to enjoy on Sunday Breakfast. I don’t do that anymore but as a kid we’d have Challah every Sunday, with butter and jam. I miss those days.

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    • IFeelCook
      16 septiembre, 2013 a las 6:22 pm (11 meses ago)

      This was my first challah and I liked it a lot. Good bread. Nice memories… :)

      Responder

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